La guerra como espectáculo en el segundo “Shock” de Andrés Lima, que estrena el Centro Dramático Nacional - Centro Dramático Nacional

La guerra como espectáculo en el segundo “Shock” de Andrés Lima, que estrena el Centro Dramático Nacional

 

El Teatro Valle-Inclán acoge el 27 de abril el estreno absoluto de Shock 2 (La Tormenta y la Guerra), segunda parte del díptico inspirado en La doctrina del shock, de Naomi Klein; ambos, relatos contemporáneos de nuestra historia reciente que retratan el avance del neoliberalismo

El texto de Shock 2 es un trabajo colectivo firmado por Albert Boronat, Juan Cavestany, Andrés Lima y Juan Mayorga, y se ha basado en hechos reales y en textos de la periodista Olga Rodríguez y la cineasta Alba Sotorra

El director, Andrés Lima, propone con ambas piezas “una experiencia de inmersión, un teatro documental donde se representa la historia, pero para reconocerla desde la emoción”

Shock 2 se exhibirá entre el 27 de abril y el 13 de junio, y durante seis fines de semana se podrá asistir al díptico completo (con sesión matutina de Shock 1 y vespertina de Shock 2)

 

Madrid, 21 de abril. Si Shock 1 (El Cóndor y el Puma) retrataba el avance del capitalismo y del neoliberalismo desde los primeros experimentos de shock económico y político en Latinoamérica en los años 60 –a través de golpes de estado respaldados por los gobiernos occidentales de Nixon y Kissinger en Estados Unidos o de Margaret Thatcher en Gran Bretaña-; Shock 2 (La Tormenta y la Guerra) comienza con la revolución conservadora capitaneada por Reagan y Thatcher para hacer un recorrido por la historia reciente con la caída de los grandes regímenes chino y soviético y la consumación del capitalismo como único escenario posible.

Así, si la primera parte nos hizo partícipes de hechos históricos como el golpe de estado de Pinochet en Chile o la Operación Cóndor y su implantación en América Latina; esta segunda entrega traslada el foco de atención a Oriente Medio, con el concepto latente de “guerra contra el terror” instaurado por EEUU como pretexto a partir del 11-S y donde la guerra de Irak (“el último gran Shock, sin contar con el coronavirus”, según el director Andrés Lima) toma especial protagonismo.

“No intentamos hacer simplemente un repaso histórico”, según Lima, “sino que nos servimos de la historia para provocar un impacto emocional en el espectador y para que reflexione sobre cuál es su responsabilidad individual en el mundo que estamos creando”.

Shock 2 cuenta con un reparto coral que interpreta a más de cuarenta personajes diferentes. Así, el desfile de personalidades políticas que han marcado la historia reciente -desde Yeltsin, Deng Xiaoping, Mandela, la familia Bush, los Aznar, Rumsfeld, Cheney o Saddam, pasando por Margaret Thatcher y Ronald Reagan o el propio Karol Wojtyla-, junto con el punto de vista de “los miles de anónimos, auténticos protagonistas de Shock: el pueblo” –los pueblos iraquí, sirio, americano, español, kurdo…- son encarnados por Antonio Durán «Morris», Alba Flores, Natalia Hernández, María Morales, Paco Ochoa, Guillermo Toledo y Juan Vinuesa –la mayoría de ellos intérpretes también en Shock 1-. “Un verdadero ejercicio de malabarismo actoral”, según Andrés Lima, quien destaca asimismo que el objetivo general del montaje es que, “además de hacernos reflexionar, sea entretenido”. “Me interesa mucho lo espectacular, porque es una manera de llegar contundentemente al público. El shock, la guerra moderna es un espectáculo y está vendida como tal”, concluye el director, quien afirma querer llamar la atención “sobre qué tipo de espectáculo siniestro estamos llevando a nuestras casas y a nuestros hijos”.

Teatro documental que apela a la emoción

Ambas piezas son el resultado de una investigación teatral de largo recorrido que se ha nutrido de fuentes documentales de carácter histórico, literario y periodístico y cuyo texto es fruto del trabajo colectivo de Albert Boronat, Juan Cavestany, Andrés Lima y Juan Mayorga. Están inspiradas conceptualmente en el popular libro de Naomi Klein La doctrina del shock, y basadas en hechos reales y en los relatos de guerra de la periodista Olga Rodríguez o los documentales de Alba Sotorra y Alberto Arce sobre Oriente Medio.

Pero además, según su director Andrés Lima, la propuesta bebe de un enfoque tan antiguo como es el sentido de empatía recogido por la tragedia griega, donde la narración de la guerra por parte de Esquilo –ateniense que participó en la propia contienda contra los persas- es descrita desde el punto de vista del otro. ”Eso es lo que nos interesaba: ponernos en el lugar del otro: en el del pueblo iraquí cuando es bombardeado, en el de la soldado Sabrina que se hizo la foto con los torturados en Abu Ghraib… Investigar qué es lo que pasa dentro de los seres humanos cuando están inmersos ahí”.

En definitiva, “un teatro documental donde se representa la historia, pero para reconocerla desde la emoción”, según el Premio Nacional de Teatro 2019, Andrés Lima, quien se alzó con el Premio MAX 2020 a Mejor dirección por Shock 1 (El Cóndor y el Puma). Esta primera parte se estrenó en el Teatro Valle-Inclán en abril de 2019 y el Centro #Dramático Nacional la recupera para ofrecer la posibilidad al público de disfrutar de la panorámica completa. Así los fines de semana de entre el 8 de mayo y el 13 de junio, se podrá vivir la experiencia “Maratón de Shock”, con funciones de Shock 1 a las 12h. y de Shock 2 a las 16:30h.

Shock 1 y Shock 2 son una coproducción del Centro Dramático Nacional y Check-in Producciones.